martes, 16 de diciembre de 2014

estoy acostada en la cama
pensando en todas las veces que te he engañado
me aviento por un precipicio imaginario
y deseo con todas mis fuerzas poder manipular el tiempo

me emborracho y enloquezco en tu habitación
corro de un lado a otro imitando a los que cantan en bandas de punk
me sale muy bien y te ríes
damos unas fumadas a la pipa,

tu cuarto es especialmente frío
nos damos cuenta de que ninguno de los dos pertenecemos
o al menos no lo sentimos así
queremos algo más

Parece que esta locura nunca va a terminar si permanecemos juntos
y lo sabemos
Pero no podemos soltarnos de la mano
Ambos odiamos el tiempo y ambos queremos desvanecernos
En mi casa interior hay un constante silencio que acecha mi existencia.
Me miro, con un pavor alucinante.
Caras ilegibles. 
Flores de entierro. 
Distantes pieles aperladas. 
Estoy en el lugar en donde menos debería de estar.


lunes, 2 de junio de 2014

olas negras



Intentando evitar la ola negra. La ira, el resentimiento. Y mis ánimos que parecen haber surgido de la cañería. Con pensamientos que dan eternas vueltas en la cabeza hasta terminar volviéndose estériles. Quiero quedar solamente en blanco, como la espuma del mar bajo el sol. Con su brillo y frescura natural. 

lunas blancas.



Espero todo el día a que sea de noche.
Espero desnuda, a media luna. Tranquila y plateada.
La ilusión de gardenias oscuras
De que tu cuerpo reemplace a mi sombra.
Que me absorvas completa
Y remuevas de mí la tupida negrura,
El pantano profundo.


Mi voluntad de cristal.
Mi cuerpo hecho ríos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

lluvia.

Qué va a hacer uno de la vida, si ésta va y va y se desvanece en el camino grumoso. Y el trayecto duele. Duele el peso del ser. El yunque del tiempo. Y las máscaras y el llanto escondido. Y el amor que nunca termina de funcionar para una mente con nudos. Palabras vacías para una existencia igual de vacua. Me miro como el desierto. Días o años sin indicio de sentido. La sensación eterna de deseos incumplidos, de miedos incrementados. El querer convertirse en lluvia. De tener ese torrente, poder evaporarte, caer como pequeñas chispas o como tormenta, del fluir en un constante ciclo. Cuando ni la luna te alivia, ni la luna ni la música, solo el silencio. De este vacío llenarlo con el vacío de una ausencia, de la constante caótica, del alivio de la vida, del perecer en este hoyo negro, en el estancamiento de la línea del tiempo, del miedo de una realidad preestablecida, de un descontento al presente que viene del pasado y se traslada al futuro imaginario. Que viaje mi mente traducida a un alma inexistente. Que se agoten mis fuerzas para un lugar no presente. Que mi paz provenga de un mundo que no sea este.