lunes, 2 de junio de 2014
olas negras
Intentando evitar la ola negra. La ira, el resentimiento. Y mis ánimos que parecen haber surgido de la cañería. Con pensamientos que dan eternas vueltas en la cabeza hasta terminar volviéndose estériles. Quiero quedar solamente en blanco, como la espuma del mar bajo el sol. Con su brillo y frescura natural.
lunas blancas.
Espero todo el día a que sea de noche.
Espero desnuda, a media luna. Tranquila y plateada.
La ilusión de gardenias oscuras
De que tu cuerpo reemplace a mi sombra.
Que me absorvas completa
Y remuevas de mí la tupida negrura,
El pantano profundo.
Mi voluntad de cristal.
Mi cuerpo hecho ríos.
miércoles, 28 de mayo de 2014
lluvia.
Qué va a hacer uno de la vida, si ésta va y va y se desvanece en el camino grumoso. Y el trayecto duele. Duele el peso del ser. El yunque del tiempo. Y las máscaras y el llanto escondido. Y el amor que nunca termina de funcionar para una mente con nudos. Palabras vacías para una existencia igual de vacua. Me miro como el desierto. Días o años sin indicio de sentido. La sensación eterna de deseos incumplidos, de miedos incrementados. El querer convertirse en lluvia. De tener ese torrente, poder evaporarte, caer como pequeñas chispas o como tormenta, del fluir en un constante ciclo. Cuando ni la luna te alivia, ni la luna ni la música, solo el silencio. De este vacío llenarlo con el vacío de una ausencia, de la constante caótica, del alivio de la vida, del perecer en este hoyo negro, en el estancamiento de la línea del tiempo, del miedo de una realidad preestablecida, de un descontento al presente que viene del pasado y se traslada al futuro imaginario. Que viaje mi mente traducida a un alma inexistente. Que se agoten mis fuerzas para un lugar no presente. Que mi paz provenga de un mundo que no sea este.
martes, 19 de marzo de 2013
viernes, 26 de octubre de 2012
Diario1. El miedo al vacío.
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Blacura.
Me pierdo en el exterior vacío que perturba mis días, extraviando mi ser en ideas cerradas, en ideas infinitas de deseos perdidos, de juegos estáticos implantados en mi memoria.
Me pierdo, me pierdo todos los días buscando las preguntas adecuadas, sin esperar respuesta alguna.
Será que llevo años buscando lo equivocado.
oserá que llevó años equivocada al seguir buscando.
--
Llenar este vacío, esta blancura, este lienzo....
...
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Blacura.
Me pierdo en el exterior vacío que perturba mis días, extraviando mi ser en ideas cerradas, en ideas infinitas de deseos perdidos, de juegos estáticos implantados en mi memoria.
Me pierdo, me pierdo todos los días buscando las preguntas adecuadas, sin esperar respuesta alguna.
Será que llevo años buscando lo equivocado.
oserá que llevó años equivocada al seguir buscando.
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Llenar este vacío, esta blancura, este lienzo....
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Extracto 1 - Comentario 1 Sobre: "Repair the web of time"
"Lo que tenemos es una autonomía de cada una, ambas presentes, pero separadas por un vacío inquebrantable. Cada imagen sigue su propia línea, pero eso no impide una relación: 'Las voces «intemporales» son como cuatro lados de una entidad sonora que se confronta con la entidad visual: lo visual y lo sonoro son las perspectivas sobre una historia de amor, al infinito, la misma y empero diferente'.
Son las imágenes de Tokio, son los trenes yendo y viniendo, y la gente leyendo bajo los murales, puro concreto en edificios, puro acero en las vías; pero también es Tokio el monstruo animado, con sus venas eléctricas y sus espías en las paredes. Es la doble escritura de ‘una historia de amor, al infinito’."
O 'Sueño de una jovencita enamorada'
Quiero visitar Tokio, caminar en silencio por sus calles. Ver árboles japoneses, aprenderme sus nombre. Ver ojos, narices y cabellos de aquellas curiosas personas, que ilusamente nos parecen tan similares. Yo les escribiría poesía.
Me imagino tirada en el pasto, suave y silencioso también. Me imagino sola, y con la imagen de tu cara en mi mente. Quiero ver los gatos de Tokio, visitar su altar, prenderles una vela. Rezar por ellos, rezar por mi. Me imagino perfecto el sonido del viento de aquella ciudad, un tenue silbido en mis oídos.
Seré la mujer desconocida.
Me suspenderé en su tiempo.
Y sus imágenes quedarán en mi memoria.
Tokio perdido, Tokio mi amor.
Respuesta 1 a Comentario 1
Mi deseo de visitar Tokio sigue vivo, mas mis expectativas son distintas, ya no hay ilusión, ya no veo colores pasteles y tenues rodeándome en calles llenas de ojos rasgados. Pienso en Tokio, esa ciudad de la que se por aquellas imágenes de ensueño, que más bien parecerían ficción, las del director francés, que con sus palabras, reflexiones e interpretaciones pudo acercarme a la ciudad en donde le rezan a los gatos. Imágenes que quedaron atrás en el tiempo, que se van perdiendo, palabras y obsesiones que alguna vez conocí tan bien, ahora me son totalmente ajenas. Doy gracias de que alguna vez existió tan bella ilusión, la de mi Tokio perfecto, que seguramente nunca conoceré, o no como en aquel entonces lo pensé.
Quiero visitar Tokio, caminar en silencio por sus calles. Ver árboles japoneses, aprenderme sus nombre. Ver ojos, narices y cabellos de aquellas curiosas personas, que ilusamente nos parecen tan similares. Yo les escribiría poesía.
Me imagino tirada en el pasto, suave y silencioso también. Me imagino sola, y con la imagen de tu cara en mi mente. Quiero ver los gatos de Tokio, visitar su altar, prenderles una vela. Rezar por ellos, rezar por mi. Me imagino perfecto el sonido del viento de aquella ciudad, un tenue silbido en mis oídos.
Seré la mujer desconocida.
Me suspenderé en su tiempo.
Y sus imágenes quedarán en mi memoria.
Tokio perdido, Tokio mi amor.
Respuesta 1 a Comentario 1
Mi deseo de visitar Tokio sigue vivo, mas mis expectativas son distintas, ya no hay ilusión, ya no veo colores pasteles y tenues rodeándome en calles llenas de ojos rasgados. Pienso en Tokio, esa ciudad de la que se por aquellas imágenes de ensueño, que más bien parecerían ficción, las del director francés, que con sus palabras, reflexiones e interpretaciones pudo acercarme a la ciudad en donde le rezan a los gatos. Imágenes que quedaron atrás en el tiempo, que se van perdiendo, palabras y obsesiones que alguna vez conocí tan bien, ahora me son totalmente ajenas. Doy gracias de que alguna vez existió tan bella ilusión, la de mi Tokio perfecto, que seguramente nunca conoceré, o no como en aquel entonces lo pensé.
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